El orégano ornamental trae un trocito del soleado Mediterráneo a los parterres de verano. A diferencia de la hierba aromática de cocina clásica, estas plantas perennes destacan sobre todo por sus inflorescencias poco convencionales y su interesante textura, que revitaliza naturalmente cualquier plantación. Aun así, conservan su aroma típico, que atrae a muchas abejas y mariposas al jardín. Sus especies originales crecen en laderas rocosas y secas del sur de Europa. Gracias a ello, el orégano está acostumbrado por naturaleza a condiciones más modestas y tolera bien el calor del verano. Por eso, en el jardín, el lugar que más le conviene es uno a pleno sol con un suelo pobre pero bien drenado. Tolera excelentemente la sequía, por lo que es perfecto para rocallas, muros secos o parterres soleados de grava, donde crece incluso con un cuidado mínimo.