El romero es inseparable del verano y de la buena cocina. Esta hierba aromática tiene su origen en las laderas pedregosas y bañadas por el sol del Mediterráneo, donde crece en suelos secos y pobres en nutrientes. Por eso, también en tu casa apreciará el sol directo y un sustrato bien drenado. El exceso de humedad, por el contrario, le perjudica notablemente.
En nuestras tierras, solemos cultivar el romero como planta en maceta que podemos mover, ya que generalmente no sobrevive a nuestros inviernos en campo abierto. Sin embargo, desde la primavera hasta el otoño, lucirá espectacular en tu terraza, balcón o en un porche soleado. Durante la temporada, puedes cortar sus ramas regularmente y utilizarlas para cocinar, hacer barbacoas o preparar aceites de hierbas.
Además de su típico aroma y sabor, te deleitará con sus pequeñas flores, muy buscadas por las abejas y otros polinizadores. Solo tienes que darle el lugar adecuado y el romero te recompensará con un crecimiento exuberante y una pizca de esa auténtica paz sureña.

Rosmarinus officinalis