La verbena, conocida en checo como sporýš, es una gran aliada para suavizar las plantaciones en el jardín. Sus tallos firmes pero muy aireados, con diminutas flores, crean un velo delicado a través del cual pasa la luz. Es perfecta para parterres de plantas perennes mixtas, donde complementa de maravilla a las gramíneas ornamentales, las rosas o las plantas perennes más robustas. Además, es un imán irresistible para abejas, mariposas y otros insectos beneficiosos. La mayoría de las verbenas requieren un lugar soleado y un suelo bien drenado. Aunque muchas especies populares provienen de regiones más cálidas y a menudo las cultivamos como plantas anuales, en inviernos suaves pueden pasar el invierno sin problemas. Se multiplican fácilmente mediante autosiembra, por lo que durarán años en tu jardín. Un caso especial es la hierbaluisa, que cultivamos en macetas por su aroma refrescante y su uso en infusiones. Gracias a su largo periodo de floración, las verbenas adornarán tu jardín desde el verano hasta finales del otoño.