La aguileña es una de esas plantas perennes tradicionales de primavera que encontramos de forma natural en los bordes de los bosques claros y en los claros. Gracias a este origen, en tu jardín se sentirá mejor en semisombra y en suelos ligeramente húmedos con buen contenido de humus. Es muy resistente a las heladas y, en general, su mantenimiento es mínimo.
En Loukykvět solemos cultivar las aguileñas como anuales, sembrando plantas nuevas cada año. Este método nos ayuda a conseguir tallos más largos, ideales para cortar y poner en floreros. Las variedades de flor doble son especialmente populares, ya que sus cabezuelas densas y colores delicados iluminan los ramos de primavera.
En el jardín, estas flores encajan a la perfección en plantaciones campestres desenfadadas, aunque también encuentran su lugar en jardines modernos. Rellenan maravillosamente el espacio entre las bulbosas de primavera y las plantas que florecen más tarde. Si las dejas formar semillas después de la floración, ellas mismas se encargarán de reproducirse de forma natural en tu jardín.