Stachys byzantina
Se enamorará de inmediato del estaquio Silky Fleece por sus hojas increíblemente suaves, que invitan a acariciarlas y recuerdan a las orejitas de un animal. Esta planta perenne, originaria de las laderas pedregosas y secas del Cáucaso y de Irán, es una maestra en sobrevivir a pleno sol y en suelos permeables y arenosos. Gracias a sus hojas de color gris plateado y tomentosas, crea en el jardín un magnífico contraste con las plantas verdes y funciona como una perfecta alfombra cubresuelos, que en invierno no pierde su belleza. Es una opción ideal para jardineros principiantes porque casi no requiere cuidados, no padece enfermedades ni plagas y tolera excelentemente los días de helada. El cultivar Silky Fleece es específico por su crecimiento bajo y compacto, alcanzando una altura de solo unos 15 centímetros. En los meses de verano, de junio a agosto, sobre el cojín plateado aparecen pequeñas florecillas color lila que, aunque no son aptas para cortar y poner en jarrón, atraen de forma fiable a las abejas y otros polinizadores. La planta es ideal para bordes de parterres, rocallas o como relleno de espacios vacíos, donde formará un denso tapiz que suprime las malas hierbas. Aunque no es adecuada para secar ni para ramos, su valor reside en la estructura que mantiene durante todo el año y en la experiencia táctil que aporta a cada jardín.
Próximamente