Pulmonaria dacica
Azurea hace honor a su nombre y aporta a los días primaverales un color azul celeste, que se va transformando paulatinamente en tonos púrpuras. Se trata de un cultivar de la pulmonaria, que en la naturaleza se da en prados húmedos de montaña y en bosques claros. En el jardín, requiere condiciones similares, es decir, una ubicación en semisombra a sombra con un suelo bien drenado, rico en humus y siempre ligeramente húmedo. Alcanza una altura de unos 20 a 30 centímetros y forma matas pulcras que con el tiempo se van extendiendo ligeramente. Sus hojas lanceoladas son puramente verdes, careciendo de las manchas de las pulmonarias comunes, lo que puede ser una ventaja para composiciones más sosegadas en el sotobosque de plantas leñosas. Esta planta perenne longeva es una elección ideal para principiantes, ya que no padece enfermedades ni plagas y resiste de maravilla las fuertes heladas. Aunque no es apta para cortar en jarrón ni para secar, hará su trabajo directamente en el parterre, donde atrae a insectos beneficiosos. Tras la floración primaveral, la planta se retira en parte para formar nuevo follaje de cara al resto de la temporada. Puesto que el follaje de verano no suele ser tan denso, recomendamos plantar la Azurea en grupitos o mezclarla con bulbos y hierbas de primavera de pequeño tamaño, lo que garantizará un efecto durante toda la temporada.
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