El aligustre es un clásico absoluto entre los arbustos para setos. Ya sea que planees un muro verde estrictamente podado o prefieras una disposición de crecimiento libre, este arbusto poco exigente no te decepcionará. Es extremadamente adaptable, tolera bien la sombra y el aire contaminado de la ciudad, y en inviernos suaves a menudo conserva la mayor parte de sus hojas. Además de crecer rápidamente y soportar muy bien la poda, aporta mucha vida al jardín. Es una especie melífera cuyas flores atraen a las abejas y otros polinizadores. En otoño aparecen bayas oscuras que, aunque no son comestibles para los humanos, proporcionan un alimento valioso para los pájaros durante los meses fríos.