La Verónica es una de esas plantas perennes más agradecidas y longevas que ofrecen una gran variedad de usos en el jardín. Se caracteriza por sus pequeñas flores dispuestas en vistosas inflorescencias en forma de espiga, que aportan una estructura vertical interesante a las plantaciones. Dependiendo de la especie concreta, además, es capaz de adaptarse a condiciones muy diversas. Mientras que las variedades más altas crecen de forma natural en prados húmedos y riberas, en el jardín lucirán mejor en los parterres perennes clásicos. Combinan a la perfección, por ejemplo, con rosas o en composiciones de estilo natural. También son excelentes para flor cortada; en un jarrón pueden alegrarte la semana entera. Por el contrario, las Verónicas bajas de crecimiento rastrero son ideales para lugares más secos y cálidos. Están hechas para taludes orientados al sur, rocallas o macetas en terrazas soleadas. Gracias a su bajo mantenimiento y resistencia, la Verónica se ganará fácilmente un lugar en cualquier jardín.

Veronica longifolia

Veronica spicata

Veronica pinnata

Veronica longifolia