Hypericum perforatum
La avalancha de flores amarillo dorado de la hierba de San Juan es una parte inherente del verano checo y del paisaje rural. Esta perenne sin exigencias habita naturalmente laderas soleadas, linderos y prados secos, lo que la convierte en el candidato ideal para jardines con necesidades mínimas de riego y cuidados. Alcanza una altura de hasta 70 cm y forma matas erguidas, muy ramificadas, que en pleno verano están literalmente cubiertas de pequeñas y brillantes flores con llamativos estambres. Es una magnífica opción para cultivadores principiantes, ya que perdona incluso los suelos pobres y permeables a pleno sol o semisombra. Además de su valor ornamental, la hierba de San Juan es una importante planta melífera, que atraerá al jardín a útiles polinizadores. También encuentra un excelente uso en floristería; fresca en un jarrón aguantará haciendo gala varios días, pero con mayor frecuencia se seca para decoraciones invernales y mezclas de infusiones medicinales.
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