El Helenium aporta los tonos cálidos del final del verano y el otoño al jardín. Esta planta perenne, muy fiable, proviene de las praderas húmedas y los bosques claros de América del Norte. Sus flores parecen pequeños soles en tonos amarillos, naranjas, rojos y cobrizos. En los parterres, forma matas densas que florecen justo cuando muchas otras plantas están terminando su ciclo.
Para cultivarlos con éxito, los Helenium necesitan un lugar soleado y suficiente humedad. Se desarrollan mejor en suelos permeables y ricos en nutrientes que no se sequen demasiado en verano. Además de alegrar cualquier jardín, son excelentes flores cortadas. En un jarrón, sus coloridas flores te acompañarán hasta catorce días.