Allium schoenoprasum
El Allium schoenoprasum, conocido como cebollino, sorprende por su tenacidad y sus amplias posibilidades de uso. Su hábitat originario son las riberas soleadas de los cursos de agua y las zonas de pradera más húmedas, gracias a lo cual es naturalmente vigoroso y está acostumbrado a diferentes condiciones. En el jardín apreciará el pleno sol y un suelo bien drenado, más bien arenoso o franco. De nosotros obtendrá una plántula bien enraizada en maceta que podrá trasplantar inmediatamente a su lugar favorito. Durante junio y julio, por encima de las matas verdes aromáticas aparecerán inflorescencias esféricas en suaves tonos de rosa y violeta. Estas flores funcionan como un imán literal para los polinizadores y, sin duda, animarán cualquier espacio. Además, todas las partes de la planta son totalmente comestibles y aportarán un sabor fresco a su cocina. El cebollino casi no requiere atención, resiste de manera fiable fuertes heladas y enfermedades comunes. Su resistencia lo convierte en la opción perfecta para plantaciones poco convencionales, como tejados verdes o parterres de grava tolerantes a la sequía. Las plántulas se plantan a unos veinticinco centímetros de distancia entre sí. Aunque no se utiliza para cortar en interiores, en el exterior deleitará con sus matas pulcras que alcanzan una altura de alrededor de veinticinco a treinta y cinco centímetros. Cualquiera puede cultivarlo, independientemente de la experiencia previa.
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