Delphinium hybrida
La espuela de caballero Benary’s Pacific King Arthur es un clásico singular y una verdadera pieza dominante entre las perennes de parterre. Las especies originales de espuelas de caballero proceden de las zonas templadas del hemisferio norte, donde crecen en praderas más húmedas y en el sotobosque de los bosques abiertos. Así que, en su jardín, también estimará un emplazamiento soleado y un suelo franco y humífero con buen drenaje y la adecuada humedad. Para conseguir las flores más bellas es necesario otorgar a la planta el sitio suficiente (a unos sesenta centímetros de distancia unas de otras) y abonar con regularidad. Por nuestra parte le enviaremos una planta crecida en maceta, lista para ser trasplantada al parterre. Destacará de manera especial combinada con rosales o peonías, estableciendo un conjunto probado y muy eficaz.
La variedad King Arthur le hechizará en el mes de junio, y luego al final del verano, con unas enormes inflorescencias en intensos tonos violáceos y azules. Puede alcanzar entre cien y ciento cincuenta centímetros de estatura, erigiéndose así en un componente vertical ineludible de cualquier plantación. Sus abundantes flores atraen inexorablemente a abejas y a otros polinizadores. Las espuelas de caballero exigen unos cuidados algo más elaborados; a las babosas les gustan mucho y, en plantaciones tupidas, pueden padecer de vez en cuando de oídio, aunque su belleza amerita claramente esa dedicación. Además, la planta es íntegramente tóxica, cualidad que al revés sirve para protegerla de otros animales. Sobrevive en nuestra región el invierno sin dificultades y tolera heladas de hasta treinta y cuatro grados bajo cero.
Apreciará esta espléndida perenne no solo al ver su floración en el jardín, sino también sobre la mesa de su casa. Y es que sus tallos fuertes son espléndidos para el corte en ramos estivales. La flor le dará una gran satisfacción manteniéndose fresca en un jarrón unos siete días. Ponga, eso sí, enorme cuidado en no ponerla junto a un cuenco con fruta que madure, ya que es enormemente sensible a la secreción de etileno, que merma su duración. En el caso de que quiera preservar su encanto violáceo y azul más tiempo, puede secar los largos tallos con flor para fines florísticos. Tras el secado continúan guardando muy bien su tono profundo, vivificando a la perfección distintas decoraciones de invierno y composiciones duraderas.
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